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Monday, February 25, 2013

El avatar de Yoani


Hace ya casi seis años, Yoani Sánchez se dio a conocer cuando empezó a colgar en la blogosfera unos textos breves, muy bien escritos, en los cuales se presentaban facetas de la realidad cubana en forma aguda y mordaz.  Eran unas lúcidas viñetas que encapsulaban fragmentos de la tragedia cotidiana nacional. Su valor crítico se incrementaba por el hecho de haber sido escritas desde adentro.  Su calidad y su conciso poder radiográfico la distinguieron rápidamente de otros que también se arriesgaban a escribir trabajos similares. Inmediatamente acaparó la atención mediática internacional.

Yoani ha seguido escribiendo este tipo de textos y no solo su blog Generación Y  ha multiplicado en proporción geométrica su número de lectores, sino que ha conseguido instalarse en otros foros de mayor alcance de difusión como son The Huffington Post y El País, lo cual le ha dado, a nivel internacional, junto con los múltiples premios recibidos, un gran poder de convocatoria.

En ningún momento Yoani ha presentado un programa político, una plataforma ideológica o un ideario de acción. Su discurso se ha limitado, consistentemente, a abogar por la libertad de expresión y por el derecho a viajar libremente que hasta hace poco se negaba a los cubanos. Es cierto que en los últimos años ha aumentado su militancia activa gravitando entre varios grupos de opositores como los que se agrupan alrededor de Estado de SATS, las Damas de Apoyo y la participación en actos de protesta pública, pero nunca se ha erigido como líder político ni pretende tener repercusión nacional. De hecho, se sabe que ha declarado: “No soy opositora, no tengo un programa político, ni siquiera tengo un color político, y esa es una característica de mi generación y del mundo actual: ya la gente no se define ni de izquierdas ni de derechas, son conceptos cada vez más obsoletos”. Nada de eso minimiza el poder de denuncia de sus escritos.

Ahora que finalmente le han permitido salir y que ha comenzado su periplo por un país que mantiene relaciones armónicas con el gobierno cubano, los primeros en exigirle una posición ideológica definida han sido muchos exiliados cubanos.  Es cierto que una posición pública implica una serie de responsabilidades que quizá muchos tienen que asumir a su pesar. Es un poco ingenuo o hipócrita hacer ver que Yoani viaja a nivel personal. Hay demasiadas expectativas de muchos grupos de interés, de diversas orientaciones políticas, que no se pueden soslayar. Además, los viajes de carácter individual no conducen a comparecencias ante instituciones políticas y culturales. Por todos sus antecedentes, el viaje de Yoani es un acontecimiento mediático de unas dimensiones que jamás ha enfrentado ningún opositor al castrismo.

Yoani sale de una realidad en la cual el tono de las discusiones es bastante simplista y maniqueo, en el cual no existen tonalidades entre el blanco y el negro, y los enemigos están bien definidos, a una realidad variopinta, que la enfrenta a distintos grupos de opinión, a una prensa inquisitiva que constantemente hace preguntas de doble filo y elabora trampas retóricas, asi como a grupos de choque que son más extremistas en sus posiciones procastristas que el propio gobierno cubano.  En estos tres meses se moverá entre grupos de aduladores, provocadores a sueldo, políticos oportunistas y curiosos desinformados.  Oscilará entre el apoyo solidario y las intrigas palaciegas.

Algunos se indignan ante algunas declaraciones festinadas, muchos anticastristas no tienen sentido del humor y ya aprenderá a medir sus palabras, a usar la condenada cautela. Pero ¿por qué pedirle un discurso que nunca ha elaborado? Además, ¿acaso existe el discurso del exilio? En realidad, la carencia de un discurso coherente ha sido un anatema del exilio cubano, que apenas ha farfullado sin unidad, desperdigado entre decenas de grupúsculos malamente organizados, muchos de los cuales solo obedecen a mezquinos intereses personales.

Yoani se ha ganado el derecho a decir lo que piensa y ello le granjeará, sin dudas, nuevos amigos y muchos enemigos. Ojalá que las expectativas, las exigencias y las responsabilidades que su posición mediática le endilgan, no le hagan perder la espontaneidad y lo corrosivo de sus escritos. Que no se contamine el poder expresivo de sus viñetas.

 
Roberto Madrigal

3 comments:

  1. Qué bien leer la palabra "avatar" en su primera acepción en español, y no la internaútica prestada. Por lod emás, me viene una mente una frase que ella citó: "a las trincheras que ahpi vienen los nuestros." Lo mejor para ella y gracias por tus posts.

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  2. Yo a veces he llegado a pensar que es expresamente un agente cubano camuflageado (ahora no recuerdo si es con G o con J, ofrezco disculpas) porque ella se ha atrevido "en las entrañs del monstruo", a protestar como lo ha hecho cuando todos sabemos el infierno que le depara su osadia.

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  3. Giral
    Si lo es se merece un buen Oscar, el controversialismo leconviene a ella. El autor debia sugerir un viaje por el pais de los rojos, y tenga la opertunidad de ver al ballet rojo en el exilio y llevarla a un juego a ver al Cuban Rocket, Chapman. Lo de Yoani Bobbleheads es una buena idea, pudieran venderse en Miami, los fondos para un premio al mejor bloguero de la Isla.

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