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Saturday, January 19, 2013

Love Me Tender


Por Jorge Posada

Aunque se trate de una operación sencilla, habitual y poco peligrosa, el estado de ánimo del recién operado está bajo y el convaleciente se siente mal.

Me acababan de operar de una hernia abdominal y esa tarde de la semana pasada estaba tumbado en un butacón de la sala. Me sentía adolorido, amodorrado y sin ganas de hacer nada; ni dormir; ni oír música; ni leer; y así por pura inercia encendí el televisor y me puse a cambiar canales hasta que me detuve en TCM, el canal de Turner que se especializa en clásicos del cine. Estaban poniendo Love Me Tender, una especie de western ambientado en las postrimerías de la Guerra de Secesión en el que dos hermanos se enamoran de la misma mujer. Protagonizada por Richard Egan y Debra Paget (que nunca estuvo más bella) era el debut de Elvis Presley en el cine —tenía 21 años y el mundo a sus pies— y la película aprovechó su temprana fama y se convirtió en un taquillazo. Era la segunda vez que la veía. En Cuba se estrenó con el título de La mujer robada en plena fiebre del rock and roll y me acuerdo haberla visto en un cine repleto y enloquecido.

Pero esta vez la película me aburría y ya estaba a punto de cambiar de canal otra vez hasta que llegó una escena en que Elvis cogía una guitarra y empezaba a cantar. Era Love Me Tender, una preciosa balada que yo me sabía bien:

                       Love me tender,
                       love me sweet,
                       never let me go.

            You have made my life complete
                       and I love you so

Fueron apenas tres minutos de canción, pero eso bastó.
Entonces, en la soledad de la sala vacía, me sentí desesperadamente feliz y le agradecí a la vida que alguna vez existiera alguien llamado Elvis Presley; un hombre que filmó películas; que tuvo mujeres; que fue feliz e infeliz; que se hizo rico; y que cantó como nadie. Emocionado y con una sonrisa en la cara exclamé en voz alta: “Coño, ¡The King!”.

Al otro día supe que era un homenaje de Turner a Elvis por su cumpleaños. Y ese 8 de enero, el día que cumplía 78 años, Elvis me salvó la tarde.
 
Jorge Posada es escritor y traductor.

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